MIME-Version: 1.0 Content-Type: multipart/related; boundary="----=_NextPart_01C6C593.01822A90" Este documento es una página Web de un solo archivo, también conocido como archivo de almacenamiento Web. Si está viendo este mensaje, su explorador o editor no admite archivos de almacenamiento Web. Descargue un explorador que admita este tipo de archivos, como Microsoft Internet Explorer. ------=_NextPart_01C6C593.01822A90 Content-Location: file:///C:/0CB45993/hypodynerus_lachesis.htm Content-Transfer-Encoding: quoted-printable Content-Type: text/html; charset="us-ascii"
Hypodynerus lachesis (Lepeletie=
r
1841)
|
Construcci&oac=
ute;n
del Nido Esta especie, común e=
n nuestros
campos, acostumbra colocar sus nidos en nuestras murallas o portones. Pu=
es
bien ¿como comienza tan sistemático ciclo?. Ub=
iquémonos
a principio de primavera y veremos como una pequeña avispa bu=
sca
de forma incesante una superficie donde construir el nido que acoger&aacu=
te;
su descendencia. Ubicado un lugar, =
el
cual es escogido con cuidado usando sus antenas, lugar donde se condensan sus
sentidos, comienza a limpiarlo de polvo y piedrecillas que
dificulten la construcción que pronto comenzará, tal cual l=
o haría una obrero ocupado en la edificación de=
una
moderna casa, para e=
llo se
ayuda de sus largas y distintivas mandíbulas. Cuando esta terminada esta t=
area
observa alrededor, tal vez en busca =
de puntos de referencia. Es así que vuela retr=
ocediendo
lentamente, memorizado el lugar seleccionad=
o,
el cual no será olvidado hasta el final de su magna tarea, Seguidamente, ya conforme con el lugar, =
se
dirige en forma rauda al borde de alguna ch=
arca o
barrial (es lo que he visto múltiples veces) y
dirigiéndose al borde de éste recoge una pequeñísima parte de agua pa=
ra
luego dirigirse en busca de polvo o arena m=
uy
fina para generar el cemento =
que
utilizara en su nido. La arena es humedecida y
comienza a amasarla con la ayuda de =
sus
magnificas mandíbulas, la lengua y l=
os
hábiles palpos (labios quitinosos, endurecidos), debajo del=
cl&iacut=
e;peo
comienza a fluir un débil hilo de sa=
liva
que distribuye en la bola de barro que tiene como dimensión
aproximadamente el tamaño de su cabeza, y así con ella comi=
enza
la construcción.
Dejando la primera bola de b=
arro
en el lugar antes seleccionado, parte en busca de otra,
así ésta es dejada al lado de la otra formando una
cohesión entre ellas, ya llegando a la tercera o cuarta bola comie=
nza
a formar el circulo característico=
span>
hasta cerrarlo del todo y así sucesivamente hasta comenzar a formar la característica bóveda.
La constructora se enfrenta =
al
problema de modelar el embudo que servirá de entra=
da a
tan magnifico refugio. Este se abre hacia los dos
tercios de la celda contando desde la parte inferior, esto quiere decir q=
ue
el embudo, o mejor dicho la única entrada de esta celda, estará ubicada en su media superior. Inicialmente no es más
que un agujero por el cual fácilmente entra la cabeza completa de =
tan
abnegada madre. Poco a poco comienza a cerrar este pórtico, probando de vez en cuando con sus antenas, =
Al llegar al momento en que =
ya no puede ver el interior de la celd=
a, se
encarama sobre ésta y con una de las mandíbulas en el
interior y la otra en el exterior, comienza a girar lentamente alrededor de la abert=
ura
mientras los órganos bucales le dan el diámetro conveniente=
y
la forma perfectamente circular, de esta forma el Hy=
podynerus
construye una c=
elda. Según
el gran estudioso de los Hymenópteros,
Hermano Claude Joseph 1924, la creación de una celda del Hypod=
ynerus
ocupa aproximadamente veinte pelo=
tas de
barro y=
el
tiempo utilizado es de una hora más o menos.
¡¡ Qué maravi=
lla de
la creación ¡¡ ¿Cómo es posible tal grado de
perfección?, ¿Qué tipo de programación=
ha incurrido en esta especie? No
olvidemos que semejante arquitecto tiene sólo algunas horas de vid=
a. No
ha tenido tiempo para aprender y menos para equivocarse, no puedo menos q=
ue
asombrarme de tal grado de precisión. Ahora,
ya terminado su trabajo, la avispa da aproximadamente 5 minutos a que su obra seque=
y
desde ese momento olvida por completo la construcción, para dedica=
rse
a llenar el almacén con alimento para su descendencia.
Una
vez secada la celda, la amable madre introduce el extremo del abdomen por=
el
embudo, afianzándose de sus seis patas (insecto significa seis patas) y apoyando la cabeza contra la
parte superior de la celda, con las antenas una a cada lado, el insecto
permanece inmóvil por unos minutos, se levanta y vuelve a mirar po=
r el
embudo y sondea con la punta de sus antenas, pues ¿que ha hecho?, =
la
respuesta es: ha de=
jado
su preciado huevo en el fondo de la celda. Este
hecho sucede de la siguiente forma: El extremo del abdomen, al tocar fondo en la
celda, deposita una gotita de materia viscosa que endurece en poco tiempo=
y
mediante una suerte de pulsaciones en el abdomen el
huevo se encamina por el oviscapo, pero el huevo no s=
ale
sólo por expulsión, si no que el abdomen comienza a retraer=
se y
la sustancia viscosa ejerce presión sobre el huevo en forma invers=
a. Este sistema es doblemente ventajoso; pues el =
uso
de ambas fuerzas facilita la salida suave del preciado huevo, evitando
sacudidas o caídas que podrían ser perjudiciales. El huevo queda ubicado donde la pequeña
larva comenzará a comer las presas que dejará su progenitora
para ella. Búsqueda de presas y almacenamien=
to Ya con el huevo dentro de la
celda, la madre se lanza a la Si quieres saber los detalles de cómo las captura, Haz Clic Aquí… (Tenga paciencia, puede demorar algunos segundos en abrir =
el
listado) |