Un estudio publicado en revista Science
revela la fragilidad de las poblaciones de lagartijas frente al cambio climático y predice preocupantes cifras de extinciones, también en especies chilenas.
(Science 14 May 2010. Vol 328. No.5860, pp. 894 – 899)
Debido al calentamiento global
se reduce el tiempo disponible para que las lagartijas se alimenten y se reproduzcan, esto puede llevar a la extinción de algunas especies en Chile antes de fin de siglo
Las lagartijas son especies termorreguladoras y altamente dependientes de la temperatura ambiental y requieren de umbrales de calor para activarse. Frente a excesos de temperatura ellas permanecen mayor tiempo inactivas en refugios.
LA EXTINCION YA COMENZO
Los resultados a escala mundial son sombríos:
casi el 4 % de las poblaciones desaparecieron desde 1975,
y para 2080 la cifra de extinción puede llegar al 39 %.
En Chile existen 107 especies descritas de lagartijas, con un importante grado de endemismo, es decir, una buena parte de ellas solo habitan en Chile.
IMPORTANTE ROL ECOLOGICO
Las lagartijas cumplen roles fundamentales en los ecosistemas
Son importantes controladores de insectos
y representan una biomasa importante en el planeta. Su extinción masiva podría generar cambios en otras especies que estructuran las comunidades ecológicas, como la reducción colateral de sus depredadores o el incremento desmesurado de las que son sus presas, con resultados que desconocemos.
TAMBIEN LOS SAPOS
También los sapos están en muy grave riesgo de extinción.
Ellos, al igual que las lagartijas, controlan plagas de insectos. Un solo sapo es capaz de comer mas de 400 insectos por hora.
Si sapos y lagartijas desaparecen
estaremos en presencia de un
crecimiento sin control de insectos plagas,
provocando severos deterioros agrícolas y aumento sostenido de enfermedades en el ser humano y animales.
LA TIERRA, NUESTRO UNICO HOGAR
Desde hace mucho que sabemos que todo está encadenado, que la naturaleza se auto regula… pero día a día la estamos destruyendo, contaminando el agua, quemando el suelo, eliminando el bosque nativo y aumentando sin control la carga de plaguicidas y tóxicos que, finalmente, de una u otra manera, alcanzaran la capa freática, las napas de aguas dulces subterráneas.
Cada vez que usamos fertilizantes químicos y aramos el suelo estamos destruyendo el lecho de humus orgánico, matando toda la biodiversidad de esta Tierra que nos alimenta, nos cobija y nos mantiene a todos. Aprendamos a usar nuevas-viejas técnicas de cultivo, con abono orgánico, compostero, con rotación de cultivos y sin arar, ya que cuando aramos la tierra destruimos las raices de las plantas y son estas raices que dan porosidad al suelo, una perfecta autorregulacion de nutrientes, consistencia y elementos organicos como bacterias, gusanos, etc; todos ellos son elementos importantes en el aporte de nitrogeno…. los rendimientos de este tipo de manejo hace crecer los cultivos en forma sostenida, de manera sostenible. Es como si la Tierra que sembramos nos agradeciera que la dejemos en paz realizar lo que ella sabe desde hace milenios, entregar sus frutos generosos. Experiencias alemanas, europeas, egipcias y en Viena, confirman estos extraordinarios resultados de cultivos orgánicos, verdaderos vergeles después de apenas una década, de dejar que la propia tierra nos eduque.
Agradecemos al Dr. Pedro F. Victoriano Sepulveda, coautor del trabajo publicado en la revista Science, por las correcciones de este texto.
Dr. Pedro Victoriano Sepúlveda
Profesor Asistente
Biólogo
Universidad de Concepción, Chile 1985
Magíster en Ciencias m/Zoología
Universidad de Concepción, Chile 1993
Doctor en Ciencias m/Zoología
Universidad de Concepción, Chile 1997
Líneas de Investigación: Sistemática de Herpetozoos Chilenos, Biología de Vertebrados terrestres y de aguas dulces.